Estas láminas finas de almendra son ideales cuando buscas sumar textura sin que el ingrediente se robe el protagonismo —perfectas para decorar sin opacar el resto de la preparación.
Un tip que las hace lucir mucho mejor: tuéstalas antes de usarlas. Solo tienes que ponerlas en una sartén sin aceite, a fuego medio, y moverlas constantemente por 2 a 3 minutos hasta que doren levemente —al ser tan delgadas, se queman rápido, así que no las pierdas de vista. El resultado: mucho más sabor y un crujido más marcado.
Dónde usarlas:
- Decorando tortas, galletas o muffins recién horneados.
- Sobre ensaladas, para sumar un contraste crujiente.
- En cereal, yogurt o porridge, para variar la textura del desayuno.
Sin aditivos ni conservantes: solo almendra, en su forma más versátil.



















