El ajo en polvo es de esos condimentos que, una vez que lo tienes en la despensa, no sabes cómo viviste sin él. Está hecho solo con ajo deshidratado y molido —nada de conservantes, saborizantes ni rellenos— así que lo que sientes es puro ajo, en su versión más práctica.
¿Cómo sacarle el máximo provecho?
- Úsalo como base de marinados: mézclalo con sal y pimienta antes de llevar tus carnes o pescados al horno o la parrilla.
- Dale un giro a tus aliños de ensalada o a esos dips caseros que siempre pides que hagas de nuevo.
- Queda muy bien en guisos, sopas y caldos, donde un poco basta para levantar todo el sabor.
- Espolvoréalo sobre verduras salteadas para que no queden tan planas de sabor.
- En salsas y pastas, le suma ese toque aromático que a veces el ajo fresco no logra de forma pareja.
¿Por qué tenerlo a mano?
Te ahorras el pelado y picado de último minuto, y puedes dosificarlo con precisión —nada de calcular “a ojo” cuánto diente usar—. Además, como se conserva mucho mejor que el ajo fresco, siempre vas a tener el mismo sabor disponible, receta tras receta.














