Al venir en trozos pequeños y pre-cocidos, esta avena se prepara mucho más rápido que la tradicional, sin perder su aporte nutricional —ideal para esas mañanas donde el tiempo no sobra.
Cómo prepararla:
- Mézclala con agua o leche caliente (aproximadamente media taza de líquido por cada media taza de avena) y déjala reposar 2-3 minutos.
- Si prefieres algo más práctico aún, prepárala la noche anterior con leche fría y déjala en el refrigerador: por la mañana tendrás una avena remojada, lista para agregarle fruta o frutos secos.
- También puedes usarla en batidos, para darles más cuerpo sin necesidad de cocinarla.
Es naturalmente rica en fibra, proteínas y una buena cantidad de vitaminas y minerales, un desayuno completo que no te quita tiempo en la mañana.












