El chocolate suaviza la intensidad y el amargor natural del café, mientras que el grano le da ese punto crujiente que contrasta con lo cremoso de la cobertura. Es el mismo principio detrás del tiramisú o el mocha: café y chocolate casi nunca fallan juntos.
¿Cómo se disfrutan, más allá de comerlos solos?
- Picados, como decoración sobre tiramisú, helado de café o postres con mocha.
- En una mezcla de snacks dulces, junto a frutos secos o frutas deshidratadas.
- Como regalo rápido, en un frasco bonito, para alguien que ama el café tanto como tú.












