El nombre del orégano viene del griego oros (montaña) y ganos (alegría): literalmente, “la alegría de la montaña”. Los griegos antiguos lo consideraban un regalo de Afrodita y lo usaban tanto en la cocina como en sus rituales, y esa fama viajó con él por siglos hasta convertirse en uno de los aromas más reconocibles de la cocina mediterránea.
Dónde brilla más:
- En salsas de tomate, pizzas y pastas, donde es prácticamente obligatorio.
- En adobos y marinados para carnes.
- En ensaladas, dándole ese toque mediterráneo instantáneo.
- En infusiones o aceites aromatizados, para quienes buscan algo más que condimentar.
Además de su aroma, es una hierba a la que se le atribuyen propiedades antioxidantes y un buen aporte de vitaminas y minerales —un plus interesante, aunque lo que realmente te va a conquistar es lo que hace por el sabor de tus platos.














