Estas avellanas pasan por tres procesos antes de llegar al frasco: se tuestan para realzar su sabor, se caramelizan para sumar ese toque crujiente y dulce, y finalmente se cubren con una fina capa de chocolate de leche. El resultado es un snack con varias texturas y sabores en un solo bocado.
Dónde disfrutarlas:
- Como snack directo, para un antojo con más carácter que un chocolate común.
- Picadas, como topping en postres o helados.
- En repostería, agregando textura y sabor a tortas, galletas o brownies.
Perfectas para quienes buscan algo dulce, pero con capas de sabor que van más allá del chocolate simple.








