Estas ramas de canela vienen de la corteza del árbol secada y enrollada de forma natural, sin ningún proceso adicional —por eso conservan ese aroma cálido y profundo que la canela molida suele perder con el tiempo.
Ideas para usarla:
- En infusiones y tés: solo agrégala al agua caliente y déjala reposar unos minutos.
- En repostería: perfuma arroz con leche, compotas o mermeladas mientras se cocinan a fuego lento.
- Como decoración comestible en postres o bebidas de temporada.
Una ventaja frente a la canela molida: como es una pieza entera, la puedes retirar fácilmente de tu preparación una vez que soltó su sabor, sin dejar esos restos de polvo en el fondo de la taza o la olla. Y si no usaste toda su potencia en la primera infusión, muchas veces alcanza para una segunda vuelta.











