De sabor dulce y esa textura mantecosa tan particular, las castañas de cajú son de los frutos secos más versátiles que existen —tanto para comer solas como para transformarlas en otra cosa.
Un uso que vale la pena conocer: remójalas en agua entre 4 y 8 horas (o toda la noche), cuélalas y lícualas. El resultado es una crema suave y neutra, perfecta como base para salsas, quesos veganos, cremas dulces o una leche de castañas casera —sin lactosa y con muy pocos ingredientes.
Dónde más brillan:
- Como snack, directo del frasco, sin sal agregada.
- En ensaladas, aportando un contraste cremoso.
- Como base de cremas y salsas, dulces o saladas.
Son una buena fuente de grasas saludables, minerales y antioxidantes —disfrútalas en su estado más natural.



















