Estas avellanas tienen ese sabor dulce y terroso tan característico, con una textura que sorprende: crujiente al morder, pero cremosa una vez que las masticas. Son un snack ideal para recuperar energía a media mañana o media tarde.
Un tip para sacarles el máximo sabor: tuéstalas en el horno a 180°C por 10-12 minutos, o en una sartén seca a fuego medio, moviéndolas seguido para que no se quemen. Una vez tibias, envuélvelas en un paño limpio y frótalas suavemente para sacarles la piel —así se elimina el ligero amargor que trae y el sabor queda mucho más limpio.
Dónde usarlas:
- Como snack natural, solas o tostadas.
- En galletas, tortas o masas horneadas.
- Procesadas, para preparar tu propia mantequilla o crema de avellanas casera.
- Molidas, como base para una leche de avellanas casera.


















