La quinoa trae de forma natural una capa llamada saponina, que le da un sabor amargo si no se retira bien —por eso, antes de cocinarla, es importante lavarla un par de minutos bajo el chorro de agua fría hasta que salga clara, sin necesidad de dejarla en remojo.
Cómo cocinarla:
- Hierve agua con sal (2 tazas de agua por cada taza de quinoa).
- Agrega la quinoa ya lavada y cocina a fuego bajo, tapada, durante 15 minutos.
- Sabrás que está lista cuando los granos se vean translúcidos y se asome ese “hilito” blanco característico.
Su sabor suave la hace muy versátil:
- En preparaciones saladas, como ensaladas, guisos o como reemplazo del arroz.
- En versiones dulces, como porridge de desayuno con fruta y canela.
Es una excelente fuente de proteínas, fibra, vitaminas y minerales, ideal si buscas variar los cereales de tu semana.












