Estos porotos blancos y cremosos son la base de uno de los platos más queridos de la cocina chilena, y se cultivan de forma orgánica, sin químicos ni preservantes artificiales, conservando todo su sabor.
Cómo prepararlos:
- Déjalos en remojo entre 6 y 8 horas (o toda la noche) en agua fresca, y enjuágalos antes de cocinar.
- Cocínalos a fuego lento, retirando la espuma que se forma al inicio.
- Un tip clave: agrega la sal recién al final de la cocción. Si la echas antes, los porotos pueden quedar más duros y tardar más en ablandarse.
Dónde brillan más:
- En el clásico plato de porotos, solo o con longaniza.
- En los tradicionales “porotos con riendas”, combinados con fideos.
- En ensaladas, guisos, cremas o incluso hamburguesas vegetales, si buscas algo más creativo.
Un alimento 100% natural, con todo el sabor y la tradición de siempre.

















